​Seminario en la UCT aborda el aporte de los relatos mapuche a la lectura y la educación intercultural en la infancia

La actividad presentó resultados del proyecto “Construyendo Puentes”, desarrollado en colaboración con la Universidad de los Andes y la University of Auckland, que recogió relatos de cuatro comunidades mapuche de La Araucanía.

El 29 de septiembre, en el Auditorio María Villanueva de la Universidad Católica de Temuco, se realizó el seminario “Construyendo Puentes: Relatos Mapuche que promueven la lectura en Educación Básica”. La jornada reunió a integrantes de comunidades mapuche, estudiantes y docentes para dialogar sobre literatura indígena, pertinencia territorial y formación del profesorado.

Participaron Juan Carlos Chaucono, director de Pedagogía en Educación Básica con mención de la UCT; Pelusa Orellana, investigadora de la Universidad de los Andes y del Instituto Milenio Mistral; y Constanza Errázuriz, académica de la misma universidad y directora alterna del instituto.

Chaucono destacó el aporte de esta investigación a la formación docente y al desarrollo de un currículum vinculado con el territorio. “Este proyecto permite generar oportunidades de aprendizaje, diseñar experiencias territoriales significativas para los niños, niñas y profesores de la novena región”, señaló.

Entre los hallazgos, Errázuriz explicó que la revisión bibliográfica identificó una limitada presencia de literatura mapuche infantil y juvenil y una distancia entre algunas publicaciones y los relatos de las comunidades. Frente a ello, el equipo recogió historias de cuatro comunidades de La Araucanía y las revisó junto a sus integrantes, incorporando sus observaciones para resguardar su autenticidad. “Una vez que tuvimos los relatos los revisamos y luego volvimos a mostrárselos a las comunidades y nos dieron su retroalimentación para que fueran lo más auténticos posible”, indicó.

Como proyección, Orellana planteó avanzar hacia un trabajo colaborativo con docentes para incorporar estas lecturas y diálogos en las aulas y evaluar su impacto en la comprensión lectora, la empatía y la valoración de la comunidad. “El desafío principal es encontrar financiamiento para poder continuar con el proyecto en esa línea”, afirmó.

El equipo continuará analizando los relatos y trabajando con su contraparte en Nueva Zelanda, con miras a compartir los resultados de ambos territorios y avanzar en futuras publicaciones en coordinación con las comunidades participantes.